Un viaje para muchos pueden ser vacaciones de relajo, descansar, comer y disfrutar generalmente en un lugar paradisíaco. Para otros como es mi caso es recorrer, impregnarse de cada una de las cosas, detalles, personas, olores y sabores de ese lugar.  Ambas formas son validas, ya que las dos tienen el mismo propósito; desconectarse. Desconectarse de lo que estamos acostumbrados a escuchar, comer, ver y oler. Romper la rutina y salirnos del esquema que vamos y nos van armando desde que nacemos.

Lo peligroso de esto? es cuando viajar se convierte en una adicción, cuando te das cuenta que siempre puedes conocer más y más. Cuando descubres que tu capacidad de asombro y observación no estaba podrida en un escritorio ni estancada en un computador.

Cuando volvemos a ser niños, que sienten cosas nuevas; olores, sabores, que aprenden a hablar otro idioma, que aprenden reglas y conductas diferentes, que ven cosas que nunca habían visto , es ahí  cuando empieza el verdadero viaje.

Mi intención acá es compartir mis experiencias, datos útiles, pensamientos y anécdotas de viajes, con el fin de dejar de mirar este mundo como si fuera un extraterrestre. Que es más fácil de lo que pensamos, menos caro de lo que creemos e igual de mágico que cualquier otro sueño. Darnos cuenta que nos faltan 510.072.000 km de planeta y 7000 millones de personas para conocer. Ver que en esos países  lejanos y “raros” que vemos solo en Natgeo, viven personas que son igual a nosotros. Que independiente de lo que comamos o el paisaje que nos rodea, todos sentimos, reímos, lloramos, celebramos, nos frustramos, tenemos penas y la única diferencia que nos distingue es el lugar donde nos toco nacer.

P.D: Cuando te veas mirando un mapa por horas y leyendo todos los países y ciudades del mundo, en ese mismo momento te aviso que estas hasta el loly y la necesidad de viajar ya es parte de vivir.

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